Aapresid 2026 — El crecimiento de los bioinsumos en Argentina depende del conocimiento, la confianza y la adopción
Publicado em 13/08/2026 11h03

Aapresid 2026 — El crecimiento de los bioinsumos en Argentina depende del conocimiento, la confianza y la adopción

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Por: Leonardo Gottems

Panel reunió Ignacio Moyano (DunhamTrimmer Latam), Dr. Fabricio Cassán (INIAB-CONICET), Solène Mira y Martín Torres Duggan (Aapresid)

Rosario, Argentina — Argentina tiene un amplio potencial para acelerar la adopción de insumos biológicos para la agricultura, pero la próxima etapa de desarrollo del mercado dependerá cada vez más de la generación de conocimiento local, la validación a campo y la confianza de los productores en el desempeño de las tecnologías, según Ignacio Moyano, vicepresidente de Desarrollo de Negocios para LATAM de DunhamTrimmer.

Durante el panel “Biológicos: una perspectiva global”, realizado en el marco del Congreso Aapresid 2026, Moyano señaló que Argentina todavía se encuentra varios pasos por detrás de otros mercados latinoamericanos en materia de adopción de productos biológicos, aunque cuenta con los fundamentos necesarios para acelerar su crecimiento.

El panel también contó con la participación del Dr. Fabricio Cassán, investigador principal del Instituto de Agrobiotecnología (INIAB-CONICET), y de Solène Mira, coordinadora técnica de Aapresid, y fue moderado por el consultor Martín Torres Duggan. El intercambio estuvo centrado en las principales barreras y oportunidades que condicionan la adopción de soluciones biológicas en la agricultura argentina.

“Uno de los principales consensos fue que las barreras ya no pasan únicamente por la disponibilidad de tecnología”, señaló Moyano. “El desafío es generar más información local, fortalecer el desarrollo y la validación a campo y construir una mayor confianza en los resultados”.

La fuerte convocatoria de la sesión reflejó el creciente interés por el tema. Según Moyano, la sala estuvo colmada, con una participación activa y numerosas preguntas de los asistentes, una señal de que los productos biológicos ya dejaron de ser una cuestión de nicho dentro de la agricultura argentina.

“El interés por los biológicos ya está instalado. El desafío ahora es seguir transformando ese interés en conocimiento, confianza y adopción”, sostuvo.

Para DunhamTrimmer, esta transición representa una etapa decisiva para Argentina. El mercado tiene un amplio margen para crecer a medida que los productores buscan sistemas productivos capaces de combinar eficiencia, sustentabilidad y un uso más eficiente de los recursos. Sin embargo, transformar el interés del mercado en una adopción sostenida requerirá que las tecnologías demuestren un desempeño consistente bajo las condiciones agronómicas y climáticas locales.

Esto otorga una importancia cada vez mayor a los ensayos a campo, el acompañamiento técnico y la generación de datos de desempeño en condiciones locales. Más que simplemente ampliar la disponibilidad de productos biológicos, las empresas deberán demostrar de qué manera estas tecnologías se integran a los esquemas de manejo de cultivos existentes y ofrecen resultados confiables a escala de lote y establecimiento.

El mercado argentino de bioinsumos alcanza los USD 118 millones

El mercado argentino de bioinsumos está valuado en aproximadamente USD 118 millones, según CASAFE (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes), lo que representa un crecimiento del 10,9% respecto de 2023 y equivale a alrededor del 4% del mercado convencional de productos para la protección de cultivos. El mercado continúa siendo altamente fragmentado, con una fuerte presencia de empresas nacionales.

Los inoculantes concentran la mayor participación, con el 39,7% del mercado, seguidos por los bioestimulantes foliares, con el 30,8%, y los bioestimulantes para tratamiento de semillas, con el 17,1%. Las feromonas representan el 8,7%, mientras que los bioinsecticidas explican el 2,9% y los biofungicidas, el 0,83%.

Los datos muestran que la industria argentina de insumos biológicos continúa estructurada principalmente alrededor de la inoculación y la bioestimulación, mientras que el control biológico de plagas y enfermedades comienza a ganar terreno en segmentos específicos.

El análisis también pone de relieve las características del sistema productivo argentino. Con aproximadamente 20 millones de hectáreas bajo un modelo de producción extensiva fuertemente concentrado en soja, la adopción de tecnologías biológicas está focalizada principalmente en el tratamiento de semillas y continúa siendo selectiva. La eficiencia nutricional y el retorno económico aparecen como factores clave para la adopción, mientras que la presión sobre los márgenes de los productores y la exigencia de una rigurosa validación técnica condicionan el ritmo de incorporación.

El liderazgo técnico del país y un comportamiento de adopción relativamente conservador constituyen otra característica distintiva. CASAFE también señala un elevado grado de especialización en microbiología aplicada, junto con un marco regulatorio que se encuentra en evolución en comparación con Brasil.

El biocontrol todavía es un segmento menor, pero acelera su crecimiento

El mercado de biocontrol representó el 12,4% del mercado argentino de bioinsumos, frente al 87,6% correspondiente a las categorías combinadas de inoculantes y bioestimulantes. La adopción se concentra principalmente en horticultura, fruticultura y otros sistemas productivos de mayor intensidad técnica.

Sin embargo, las tasas de crecimiento muestran que se trata de un segmento en rápida transformación. Los biofungicidas crecieron un 98,3% en valor durante 2024, según CASAFE, convirtiéndose en el segmento de mayor expansión en el período reciente. El biocontrol en su conjunto registró una tasa de crecimiento anual promedio del 11% durante los últimos cinco años, mientras que los bioinsecticidas cayeron un 31% en 2024, debido en parte a una menor presión de insectos y a una reducción de la superficie tratada.

Los datos sugieren que Argentina está avanzando gradualmente desde un mercado dominado por la inoculación hacia soluciones biológicas más complejas. Sin embargo, todo indica que se tratará de una transición gradual.

Esto refuerza la evaluación planteada por Moyano durante Aapresid: la oportunidad es considerable, pero la expansión del mercado dependerá de la capacidad de la industria para transformar la evidencia técnica en confianza y, a partir de allí, convertir esa confianza en adopción.